Er Caserío

De casa y casero

De casa y casero
De casa y casero

“Aquí es frecuente encontrar comensales solos en su mesa. Y esa estampa, tan frecuente en ventas de carretera, es sinónimo de que quien viene, repite”

Una bocacalle de Cuna que te lleva a los antiguos almacenes Vilima acoge este pequeño restaurante. Una angosta y oscura entrada con un cartel más propio de Vizcaya que de Sevilla hace que, aunque pases mil veces por delante, pase desapercibido.

Por dentro continúa la oscuridad. Oscuridad que le da la falta de luz natural, los ladrillos hasta media altura, el tono de la pared y la profusión de objetos de toda índole entre los que destacan bellas y significativas fotografías taurinas. Pero esta oscuridad contrasta rápidamente con el blanco inmaculado de sus manteles y servilletas, con la cocina que se entrevé, de azulejos blanquísimos y ollas brillantes y, finalmente, con la sonrisa amplia y la amabilidad de Montse: pocas veces hemos visto a una persona así trabajando, siempre con una palabra agradable o un comentario divertido; con todos se para un rato, pero sin descuidar la atención de la barra. Es como Aída, la famosa camarera que protagonizó 7 vidas, pero en mejor.

Apenas ocho mesas suponen la capacidad máxima del local y decimos máxima porque en Er Caserio es frecuente encontrar comensales solos en su mesa. Y esa estampa, tan frecuente en ventas de carretera, es sinónimo de que aquí quien viene, repite. Y que quien se sienta solo, no se siente incómodo.

Mientras esperamos mesa en la estrecha barra, pedimos una tapa y una cerveza. La ensaladilla, fantástica, recién hecha, de las que hay que ir allí exclusivamente para probarla; la cerveza, de la marca esa que se anuncia como “probablemente la mejor del mundo”, hace que eches de menos la “nuestra”, la que todos sabemos que indudablemente es la mejor del mundo. Seguimos tapeando con una merluza con mayonesa, rica y original por servirse fría.

Cada día hay un guiso de la casa: Habas o cocido los lunes, papas con choco los martes, lentejas los miércoles y fideos los jueves. El problema de saltarte las recomendaciones por día de la semana es que te pueden tocar unos garbanzos (5,00 euros) sabrosos, pero duros, los miércoles….

El disgustillo lo olvidamos rápidamente con un plato de uno de los mejores higaditos de pollo (5,00) que hemos tomado en nuestra vida (aquí cae nuestro segundo bollo de pan, que para que se hagan una idea de cómo está, los de Er Caserio le tienen puesta una placa homenaje al panadero que se lo lleva). Terminamos con un solomillo de cerdo al whisky (8,00) abundante, rico, con patatas extraordinarias aunque con una salsa quizás demasiado concentrada.

Quizás nos quieran matar los asiduos de este oculto rincón por desvelarlo en estas páginas, pero encontrar buen ambiente, buenos precios y buen servicio es hoy en día noticia, y de eso viven los periódicos.

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Er Caserío Acetres, 7
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Horario De 8:00 a 18:00
Teléfono - Llamar 954226436
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